A veces siento ganas de correr hasta que no pueda más, de desaparecer, de irme lejos de aquí, de cambiar de ciudad y de caras pero luego pienso que si ya hay que tragar mierda aquí, ¿para qué voy a ir a tragar la de otro sitio? Sé que no encajo en ningún grupo y sinceramente dudo que alguna vez encaje, me siento verdaderamente a gusto con tan pocas personas que se pueden contar con los dedos de una mano... pero puedo decir orgullosa que no soy falsa con las personas que me importan, es más, procuro no serlo con todo el mundo. Si estoy incómoda se me nota en seguida, no disimulo nada bien, me cuesta horrores tener confianza con alguien, puedo contar cualquier cosa de mí sin problemas, eso me da igual, pero la confianza para mí es algo distinto.
Siento que haya personas que saludan con una sonrisa y te dan la puñalada nada más girarte. Me afecta especialmente y no sé muy bien por qué pero ojalá esas personas tengan lo que se merecen.
Desearía que cada persona tuviese exactamente lo que se merece, pero nunca es así, cuanto más hijo de puta, falso, hipócrita seas más éxito tendrás. Sucumbe a este mundo de mierda, húndete en la hipocresía hasta que te tape hasta los ojos es lo que te toca al fin y al cabo si no quieres sufrir.
Si no puedes con el enemigo, únete a él...
Pero yo no cambiaré, seguiré siendo la estúpida inocente que se traga esas sonrisas y esas palabras, es lo que me toca, es lo que soy, preferiré estar sola, no quiero volver a aquello que fui.
No hay comentarios:
Publicar un comentario